miércoles, 26 de diciembre de 2012

Un sueño...

Un soneto. Sí, un soneto en estos tiempos que corren, en los que parece prohibido utilizar cualquier tipo de forma para componer un poema -sea clásica o no-, so pena de ostracismo.

Un soneto, una estructura tan marcada y reconocible, para contener algo tan etéreo como el Amor y la Libertad, dos realidades, dos utopías, dos sueños que siempre, sean cuales sean el momento y el lugar que ocupemos, trataremos de mantener vivos en algún resquicio de nuestro interior. Pues sabemos que, cuando se desvanezcan definitivamente, habremos emprendido el camino de vuelta.


SUEÑO DE AMOR Y LIBERTAD

Diamante en bruto que de la cascada
nace aún más brillante que el platino,
en nuda intimidad del bosque, esquivo
espíritu del alma liberada.

Déjame  envolverte con mi palabra.
Déjame pulir tu empañado sino.
Amor, eres el sueño que persigo,
¡muéstrame la libertad anhelada!

Y cuando miseria venga a incendiar
nuestro bosque amado, huirás conmigo
hacia donde se halle la libertad.

Llévame, tú conoces el camino
a donde podamos al fin volar.
Yo quiero ser, Amor, libre contigo.


15. Sueño de Amor y Libertad
Versos en la Ensoñación
Pedro Manuel Cepedal Flores

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