martes, 22 de enero de 2013

Como esmeraldas rescatadas del mar III

"Era primavera. [...]Estaba absorta en su afán, mientras los recuerdos la invadían. Cerró los ojos..."


*

COMO ESMERALDAS RESCATADAS DEL MAR

III


-          Hoy hace medio año que te fuiste.

   Él dirigió la vista al frente, con los ojos entornados para protegerlos de la notoria claridad de la tarde.

-          Esta noche habrá luna llena –respondió-. No estaré para verla, me iré antes.
-          ¿Por qué? Podrías quedarte hasta la medianoche –replicó ella, con la esperanza de convencerlo-. Tiene que estar preciosa, y podremos disfrutarla juntos.
-          La intensidad del brillo de la luna eclipsará al de las estrellas. No será una noche tan bonita como la del solsticio de verano –giró de nuevo la cabeza hacia ella, con una leve sonrisa-. ¿La recuerdas?

   “Cómo olvidarla”, pensó ella, sin llegar a pronunciar las palabras. Hacía tres meses, la noche del solsticio de verano: orquestadas por la luna en cuarto creciente, las estrellas iluminaban el firmamento, tiñéndolo de un intenso color azul marino; azul de medianoche, que lo llamaba ella. Había sido la primera vez que se reencontraban después de que él se marchara con la llegada de la primavera. Aquél caluroso día de verano pasearon por las cercanías del muelle, comieron helado y se tumbaron en la orilla a contemplar la vastedad del cielo, totalmente despejado. Se besaron y abrazaron largo rato, pero nunca suficiente para ellos, jóvenes amantes apasionados. Cuando cayó la noche, la admiraron reposados sobre el viejo embarcadero. Al dar la hora del comienzo, él se marchó y ella se quedó allí, contemplando el telón nocturno hasta el alba, cuando el viejo pescador le recomendó que se fuera a casa...

-          Ese anciano no descansa nunca. Viene al muelle todos los días desde que yo lo hago -comentó-. Todas las mañanas desde muy temprano, a veces incluso por la tarde. Pobrecillo, tiene que tener los huesos fatal de la humedad.
-          ¡Aúúúú, a-a-aúúú! –empezó a aullar él-. ¡Ay, viejo lobo de mar, cuántas leguas navegaste y cuántos barcos has hundido, pero más viejo es el mar! Cuando éste reclama a un hijo, ya no lo devolverá –exclamó con tono burlón y voz agrietada.
-          ¡Que bien lo imitas!

   Ella rio a carcajada suelta mientras él proseguía con sus bromas. Después, se abrazaron. Estaban sentados en el borde mismo del embarcadero. El crepúsculo comenzaba a conferirle al cielo unos colores rojizos y dorados que se reflejaban en el mar, el cual los mecía con suaves olas, creando una estampa realmente hermosa de contemplar. Era la bienvenida al otoño.

-          Claro, que por aquel entonces se te veía feliz. Hoy, a pesar de haber estado bromeando, tienes un matiz sombrío en la expresión –le comentó. Aún seguía ligeramente molesta por su negativa a quedarse hasta la noche-.
-          Es el tiempo, y es la luna. El tiempo se agota y la luna me quema –observó como ella se quedaba perpleja ante tal respuesta-. Te amo.

   Y la besó. Todo atisbo de enfado se esfumó de golpe, mientras se estremecía sintiendo sus labios en su boca. Besaba tan dulce, lo hacía tan especial, tan mágico… Separándose un poco, sonrió y le respondió:

-          Yo a ti más.


Como esmeraldas rescatadas del mar, III parte
Pedro M. Cepedal Flores


    Y llegamos al fin a la antesala del desenlace de esta historia. Aunque en este punto pueda parecer haber perdido el sentido temporal o ser un tanto enrevesada, prometo que en la última parte se esclarecerán, si no todos, al menos parte de los hechos; pues preferí, a la hora de escribir, que el relato mantuviera un cierto velo de irrealidad y misterio, ofreciendo imágenes que dejaran las puertas de la mente abiertas a diversas interpretaciones.

     Agradezco enormemente el seguimiento y los comentarios que ha recibido, y, por último, quisiera anunciar que publicaré la última parte -por extensión podrían haber sido dos pasajes más, pero creí conveniente contar el final de una sola vez- el próximo viernes, a modo de celebración del primer mes de vida de este espacio, el cual es un motivo de alegría para mí, y espero que también para vosotros, queridos lectores. Por mi parte, seguiré dedicándole toda mi ilusión y esfuerzo para conseguir que más personas disfruten de la poesía y de la literatura en general.

     Un placer.

3 comentarios:

  1. Pido disculpas por el desbarajuste tanto del encuadrado como del tamaño de las fuentes de esta entrada, mas no había forma de arreglarlo, incluso suprimiendo la misma y volviéndola a redactar.

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  2. Es interesante que solo se encuentren en los cambios de estacion. Los amores imposibles son los mas bonitos

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    1. La cuestión es: "¿por qué es imposible?". Se resolverá en la última parte, así como el detalle de las estaciones. Espero que te guste, ¡muchas gracias por tu comentario!

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