domingo, 20 de enero de 2013

Sirena

sirena-waterhouse
Sirena, J.W. Waterhouse
Ella canta y tú pierdes la razón; ella te mira y tú enloqueces; ella te roza y tú te hundes.

Me permito hacer un alto a mitad de la narración del relato 'Como esmeraldas rescatadas del mar' -del cual, por cierto, quiero agradecer la aceptación y buenas palabras que por parte de tantas personas ha tenido- para mostrar un nuevo poema de 'Versos en la Ensoñación'. En esta ocasión, la mujer fantástica que le da vida a los versos es la sirena, otra criatura mitológica que me causa gran fascinación. La idea de escribir este poema surgió de un sueño que tuve hace ya más de un año, siendo el primero del poemario en concebirse; sin embargo, su realización me resultó compleja y se demoró en el tiempo, acabando por ser uno de los últimos "versos soñados" en ver la luz. Y lo traigo acompañado de esta maravilla de pintura de J.W. Waterhouse, cuya mano a la hora de dar alma a mujeres de extraordinaria sensualidad, sutileza y hermosura es, sin duda, casi inigualable.



SIRENA

De mis sueños profundos emerges
a la superficie de mi mente
y mi conciencia toda enloqueces.

¡Sirena!
Ardiente melena
carmesí que aflora
danzando en las olas.

Salada piel rociada de espuma,
senos en erupción se dibujan
bajo el plateado manto de luna.

¡Sirena!
El fuego en las venas,
agua en tu mirada
y viento en el alma.

Maestra de las brumas y tormentas,
la canción más dulce y traicionera,
de este pobre marino condena.

¡Sirena!
Intocable en la piedra,
si alcanzarte pudiera
sin ahogarme en tus mareas…


2. Sirena
Versos en la Ensoñación
Pedro M. Cepedal Flores

4 comentarios:

  1. De mis favoritos, precioso cuadro, perfecto para el poema.

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    1. Muchas gracias por tus palabras, me alegra que te guste, espero que siga siendo así... ¡Un saludo!

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  2. Usted, monsieur, pertenece al mar. Obviamente es para usted fuente muy principal de inspiración. El mar embravecido, gris y tormentoso, como son los mares del norte.

    Buenas noches

    Bisous

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    1. Su perspicacia merece respuesta, Madame de Méridor. Efectivamente, una parte de mí pertenece a esos mares, que son una de mis fuentes más recurridas de inspiración; concretamente, a los bravos mares astures, donde la montaña corta implacable las aguas, las cuales no encuentran éxito en las eras de asedio que llevan sobre esta tierra. Pero mi lugar de origen y estancia es otra costa bien distinta, la que inmerecidamente lleva el mismo nombre que la Corte a la que usted pertenece.

      Atentamente,
      su amigo
      D.

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