lunes, 28 de enero de 2013

Sueño de Nácar

amanecer-puerto-claudelorraine
Amanecer en el puerto medio-oriental, Claude Lorrain
Para finalizar la trama del amor truncado por las mareas de 'Como esmeraldas rescatadas del mar', presento este poema -incluido en 'Versos en la Ensoñación'- inspirado en la misma historia, aunque con matices diferentes.

Debido a motivos académicos, durante la próxima quincena no podré actualizar este espacio todo lo que me gustaría, mas prefiero ofrecer escasas entradas de cierta calidad que muchas que no estén a la altura de lo que los lectores merecéis. Trataré de no ausentarme en demasía.



SUEÑO DE NÁCAR

En el más profundo sueño
hay casas blancas de la cal;
en el muelle un blanco velero,
áureo reflejo en el mar.

Y, sobre la blanca atalaya,
esbelta torre de marfil,
envuelta en lirios y jazmín,
con aroma a sueños de nácar.

La princesa de la atalaya
es porcelana bella y joven;
los ojos de verde esmeralda,
dorados para el sol se ponen.

Ella al horizonte vigila,
aguardando a su llegada;
cuando del barco él se baja,
desciende corriendo a la orilla.

Él, con brazos extendidos,
la achucha contra su cuerpo;
ella, en latido encendido,
lo besa como arde el fuego…

Cuando la luna creciente,
mirando por su ventana,
los ve de amarse en la playa,
en nubes negras se envuelve.

Apremia al sol aún dormido:
“¡despierta, levanta y sepáralos!”;
el sol le increpa al joven: “¡vámonos!”;
se despide de ella dolido.

“Aún no te vayas, no me dejes
anclada a la blanca atalaya:
se esfuman mis sueños de nácar
las noches que sin mí duermes”.

Él le contesta: “he de zarpar,
pues la luna es bien celosa
y me ha venido a reclamar…
¡No quiere verte dichosa!”.

Y con leve roce en los labios
y profundo beso en la frente,
se sube el joven a su barco
y pone el sol rumbo a poniente. 

La princesa de la atalaya
con gran pena se ha quedado,
sus ojos de verde esmeralda
lloran jades por su amado.

Y zarpa el blanco velero:
atrás la blanca atalaya,
atrás encalado pueblo,
atrás el sueño de nácar.


16. Sueño de Nácar
Versos en la Ensoñación
Pedro M. Cepedal Flores

2 comentarios:

  1. Simplemente, perfecto.

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  2. Gracias por compartir con nosotros sus poemas, trovador, y suerte con esos asuntos académicos.

    Feliz día

    Bisous

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