jueves, 28 de febrero de 2013

Día de Andalucía


Verde que te quiero verde. 
Verde viento. Verdes ramas. 
El barco sobre la mar 
y el caballo en la montaña. 
Con la sombra en la cintura 
ella sueña en su baranda 
verde carne, pelo verde, 
con ojos de fría plata. 
Verde que te quiero verde. 
Bajo la luna gitana, 
las cosas la están mirando 
y ella no puede mirarlas. 

Del 'Romance Sonámbulo'
Romancero Gitano
Federico García Lorca

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'Nuestra Señora de Andalucía', Julio Romero de Torres


   Hoy, 28 de Febrero, se celebra el Día de Andalucía, en el que se conmemora el referéndum en virtud del cual en 1980 el pueblo andaluz dijo “sí” a tener su propia Autonomía. A mí aún me faltaban unos cuantos años para materializarme en este mundo, pero por lo que he podido averiguar –y realmente no sé si hubiera sido necesario estudiarlo para llegar a tal conclusión- tal referéndum estuvo no poco influenciado y manipulado por los medios e intereses de varios señoritos que ansiaban el “sí” para llenar sus bolsillos. Pero es el de las Autonomías un debate político en el que no deseo entrar.


Guadalquivir, alta torre 
y viento en los naranjales. 
Dauro y Genil, torrecillas 
muertas sobre los estanques. 
¡Ay, amor, 
que se fue por el aire! 

¡Quién dirá que el agua lleva 
un fuego fatuo de gritos! 
¡Ay, amor, 
que se fue y no vino! 

Lleva azahar, lleva olivas, 
Andalucía, a tus mares. 
¡Ay, amor, 
que se fue por el aire!

De la 'Baladilla de los tres ríos'
Poema del Cante Jondo
Federico García Lorca



   Andalucía, siempre Andalucía. Pasan los años y las modernidades y su espíritu no cambia, siempre es la misma Andalucía. Tierra vasta, analfabeta, donde se ganan los votos ofreciendo bocadillos en la verbena del pueblo; donde el caciquismo sigue tan fresco, tan joven como en los tiempos de la Restauración (y todos los anteriores); donde se roba a manos llenas, sin utilizar otra expresión ni molestarse en disimularla, y desde el peón hasta el magistrado y el dirigente tienen el bote gastado de tanto chupar.

   Andalucía, tierra árida y seca allí donde no llegan las grandes riberas; cada vez son más reducidos los olivares que la vestían de gitana y bandida, y los naranjos ya no huelen a azahar, ni el Mediterráneo a mar, ni del Atlántico son tan pronunciadas las mareas.

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'La Huerta de Morales', J. Romero de Torres

   Hay andaluz analfabeto, inculto, flojo, vago y maleante, es cierto. Pero no es menos cierto que hay castellano, madrileño, catalán o gallego analfabeto, inculto, flojo y maleante. Hay andaluces cultivados, emprendedores, trabajadores, artistas y soñadores con afán de sanar la enfermedad de la tierra que los vio nacer: han de marchar al exilio, ya que en ella están condenados al hambre y la miseria.

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'¡Viva el pelo!', J. Romero de Torres

Bajo el naranjo lava 
pañales de algodón. 
Tiene verdes los ojos 
y violeta la voz. 
¡Ay, amor, 
bajo el naranjo en flor! 

El agua de la acequia 
iba llena de sol, 
en el olivarito 
cantaba un gorrión. 
¡Ay, amor, 
bajo el naranjo en flor! 

Luego, cuando la Lola 
gaste todo el jabón, 
vendrán los torerillos. 
¡Ay, amor, 
bajo el naranjo en flor! 

Dos muchachas (La Lola)
Poema del Cante Jondo
Federico García Lorca


   Pero Andalucía es fuerte, es vivaz incluso en sus horas más bajas de adolecer. Suspira y, con su pena anudada en la garganta, aún le queda el coraje de gritar un “Olé” que desgarra el alma, y en su baile final pregunta: “¿por qué, por qué me estáis matando de esta manera; por qué a mí, que os regalé el calor, el olivo, el naranjo, el río, el mar y la tierra en los que bailar, cantar, trabajar, amar y sangrar, para vosotros y vuestra descendencia, con todo mi corazón?”.


Pedro M. Cepedal Flores



Las piquetas de los gallos 
cavan buscando la aurora, 
cuando por el monte oscuro 
baja Soledad Montoya. 

Cobre amarillo, su carne, 
huele a caballo y a sombra. 
Yunques ahumados sus pechos, 
gimen canciones redondas. 

Soledad, ¿por quién preguntas 
sin compaña y a estas horas?

Pregunte por quien pregunte, 
dime: ¿a ti qué se te importa? 
Vengo a buscar lo que busco, 
mi alegría y mi persona. 

Soledad de mis pesares, 
caballo que se desboca, 
al fin encuentra la mar 
y se lo tragan las olas. 

No me recuerdes el mar, 
que la pena negra, brota 
en las tierras de aceituna 
bajo el rumor de las hojas. 

¡Soledad, qué pena tienes! 
¡Qué pena tan lastimosa! 
Lloras zumo de limón 
agrio de espera y de boca.

¡Qué pena tan grande! Corro 
mi casa como una loca, 
mis dos trenzas por el suelo, 
de la cocina a la alcoba. 
¡Qué pena! Me estoy poniendo 
de azabache carne y ropa. 
¡Ay, mis camisas de hilo! 
¡Ay, mis muslos de amapola!

Soledad: lava tu cuerpo 
con agua de las alondras, 
y deja tu corazón 
en paz, Soledad Montoya. 

Por abajo canta el río: 
volante de cielo y hojas. 
Con flores de calabaza, 
la nueva luz se corona. 
¡Oh pena de los gitanos! 
Pena limpia y siempre sola. 
¡Oh pena de cauce oculto 
y madrugada remota! 

Romance de la Pena Negra
Romancero Gitano
Federico García Lorca

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'La Musa Gitana', J. Romero de Torres

(NOTA: poemas completos en la sección 'Célebres Poemas')


2 comentarios:

  1. Un hermoso poema a su tierra, monsieur. Llego tarde para felicitarle el día. Espero que haya sido hermoso para usted.

    Bisous

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    1. Gracias por sus palabras, Mdame. Como ya sabes, nunca viene tarde a ésta, mi casa.

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