jueves, 7 de marzo de 2013

Cantar del Cisne


“El cisne es blanco, sin ninguna mancha, y canta dulcemente antes de morir; ese canto pone fin a su vida”
 Leonardo da Vinci.


cisne-olbinski
Cisne, por Rafal Olbinski
   El cisne no canta, ni siquiera en las vecindades de su muerte. Pero ésta es una realidad que, como poeta y amante de la fantasía y del imaginario popular, prefiero obviar: este ánade se rodea de un aura, un halo de elegante misticismo que me fascina. Lo asocio al destino: indolente, caprichoso, indiferente a la suerte del resto de la existencia. Es coqueto, y se le puede rogar el favor de su gracia mediante la adulación, al igual que al destino se le puede implorar la buena fortuna a través de supersticiones, ritos, supercherías y demás prácticas de fe en el devenir.

   ‘Cantar del Cisne’ nació próximo a estas fechas de marzo, un año atrás, y es el primero de los “versos soñados”, a los que originalmente iba a bautizar como ‘Cantar del Cisne y otros versos en la ensoñación’ y que quedaron finalmente rubricados simplemente con el título ya conocido de ‘Versos en la Ensoñación’. Reflejando lo expuesto justo arriba, es un canto de adulación y ruego a esa fortuna esquiva que simboliza el cisne y que sólo él tiene el don de conceder. Nuevamente, encuentro en Olbinski la materialización pictórica perfecta para ilustrar este poema.

   Espero que lo disfrutéis.


CANTAR DEL CISNE

Cisne que en blanco vuelo
surcas aires de un pestañeo,
suspiro de bella dama
que anhela a su caballero.

¡Vuelve pronto, cisne!
Ella te aguarda…

Cisne que de etéreo sueño
guardas lagos que son cielos,
zafiros de un camafeo,
aliento en la batalla.

¡No me dejes, cisne!
No te vayas…

Cisne místico que cantas
en la niebla de las aguas,
impasible al sufrimiento,
y el don para ti guardas.

¡Sé gentil, cisne!
Dales tu gracia…

Nenúfar es tu flor;
rocío, la fragancia;
espejo de candor,
bandera de elegancia.

¡Nada, cisne, nada!
Estela de un amor.
¡Vuela, cisne, alza!
Alas de esperanza.


1. Cantar del Cisne
Versos en la Ensoñación
Pedro M. Cepedal Flores


6 comentarios:

  1. Leyendo esta entrada no he podido evitar acordarme de Anna Pavlova, que tantas veces había bailado el lago de los cisnes. La noche en que sintió que se le escapaba la vida, pidió que la vistieran con su traje de cisne y se preparó para la muerte. Sus últimas palabras fueron "tocad aquel último compás muy suavemente". Qué forma tan bella de morir.

    Buenas noches, monsieur

    Bisous

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    1. Precisamente acababa de conocer la historia de Anna Pavlova buscando información sobre 'El Lago de los Cisnes': me encanta la música de esta obra.

      ¡Buenas tardes, Madame!

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  2. Con un gran poema iniciaste versos en la ensoñacion, estoy muy orgullosa.

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    1. Muchas gracias por tus palabras, espero seguir mejorando

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