domingo, 19 de mayo de 2013

El Pastor. El Poeta. El Hombre.


“Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!”
Pablo Neruda


Miguel Hernández
   El 30 de octubre de 1910 nacía en Orihuela (Alicante) Miguel Hernández Gilabert, el menor de cuatro hermanos de una humilde familia de cabreros. A pesar de que lo habitual era que los niños de familias humildes fueran como mucho un año a la escuela, Miguel tuvo la suerte de ser descubierto, dadas sus incipientes dotes de aprendizaje, en las Escuelas del Ave María –escuelas para pobres al aire libre y situadas al lado del convento de los Jesuitas- por los maestros de la Compañía de Jesús, quienes le brindaron la oportunidad de estudiar hasta el Bachillerato, el cual no pudo terminar dado que su padre lo reclamó para cuidar el ganado. Este suceso fue un duro golpe para el joven, quien leía mientras pastoreaba los volúmenes que le proporcionaba el canónigo Luis Almarcha, figura decisiva en su vida.

   Al arrullo de los riachuelos y la brisa entre las hojas, apoyado sobre el lomo de sus cabras comenzó Miguel Hernández a escribir sus primeros poemas, los cuales después leía en la tahona de su amigo Carlos Fenoll a sus contertulios, donde se afianzó su amistad con Pepe Marín, de pseudónimo Ramón Sijé. El Diario de Orihuela publicaría por primera vez, en 1930, un poema suyo bajo el título de ‘Pastoril’. En diciembre de 1931, con la mayoría de edad cumplida y la República ya instaurada, se traslada a Madrid con unos cuantos poemas y una carta de presentación a Concha de Albornoz, hija del Ministro de Justicia. Tras seis meses en la capital, sin haber recibido las atenciones ni los reconocimientos que esperaba, sin dinero y habiendo enfermado, decidió regresar a Orihuela.

Josefina Manresa
   Miguel se dedicó entonces, mientras se ganaba malamente unos cuartos como pasante en una notaría, a escribir su primer libro de poesía, ‘Perito en Lunas’, que sería publicado por la editorial Sudeste con una tirada de trescientos ejemplares, edición costeada por Luis Almarcha. El libro no tuvo el éxito esperado y Miguel se quejaba por carta al ya consagrado Federico García Lorca, quien había alabado su obra cuando se conocieron en un encuentro en Murcia, por no darle publicidad. Una serie de correspondencias cada vez más tensas y llenas de malas contestaciones supuso la total ruptura de relaciones entre ambos poetas, y la animadversión del granadino hacia el oriolano. Por estas fechas comenzó también Miguel Hernández su noviazgo con la joven Josefina Manresa, de familia de guardias civiles, una joven bella y esbelta para su época, así como también extremadamente casta.

   En 1934, el poeta de Orihuela retorna a Madrid con resultados mucho más fructíferos. Florecen sus amistades con Vicente Aleixandre y Pablo Neruda, quienes influirán de manera decisiva en su poesía e ideología, con el consiguiente distanciamiento de su amigo Ramón Sijé, de pensamiento católico y ultraconservador. También trabaja en la elaboración de una enciclopedia taurina para José María de Cossío, ganándose un dinero que le permite mantenerse en Madrid. Comienza un romance con la pintora Maruja Mallo, con quien conoce el amor carnal. A comienzos de 1936 publica ‘El rayo que no cesa’, el cual incluye la ‘Elegía’ por la dolorosa y repentina muerte de su amigo Sijé. El libro es alabado por los críticos y tiene éxito de venta: Miguel Hernández por fin se ha hecho un hueco en lo más florido de la poesía española de la época. También retoma su relación de noviazgo con Josefina, con quien se casaría por vía civil el 9 de marzo de 1937.

   El estallido de la Guerra Civil Española supuso un impacto brutal en Miguel Hernández, quien se enroló en el Quinto Regimiento de las filas republicanas y recorrió el país cavando trincheras y escribiendo poemas que se recogerían en sus libros de “poesía de guerra”, ‘Viento del Pueblo’ y ‘El hombre acecha’. Son años de frenética actividad literaria y política del poeta, quien viajó a Moscú en 1938 para participar en una convención de intelectuales comunistas. Nació su primer hijo, al que no pudo conocer hasta diciembre; este niño fallecería tristemente a los diez meses de vida, traumando de dolor al poeta, un dolor que le llevaría a componer algunos de sus poemas más hermosos, como ‘Hijo de la Luz y de la Sombra’.

   En abril de 1939, fue detenido Miguel Hernández cuando intentaba atravesar la frontera con Portugal por un paso clandestino. Pasó cuatro meses en la cárcel en los que, a modo de respuesta para una carta de Josefina en la que decía que sólo tenía para comer pan y cebolla, escribió las famosas ‘Nanas de la Cebolla’ para que se las cantara a su segundo hijo, que había nacido el enero anterior. Sus influencias consiguieron liberarle y regresó a Orihuela, donde fue detenido nuevamente a consecuencia de un chivatazo. Fue condenado a muerte, mas su pena fue conmutada y sustituida por la de cadena perpetua. Trasladado al penal de Palencia, enfermó gravemente mientras escribía en un cuaderno los poemas que conformarían el ‘Cancionero y Romancero de Ausencias’. Trasladado a Alicante y asediado por las visitas que le pedían que se regenerara y volviera a la buena senda, encabezadas por Luis Almarcha, finalmente Miguel accedió a casarse de nuevo y por la Iglesia con Josefina, a fin de no dejar desamparada a su familia tras su muerte, dado que su matrimonio civil ya no era válido.


   El 28 de marzo de 1942 falleció un gran poeta, falleció un hombre, falleció Miguel Hernández, tuberculoso y agonizando, herido y cansado, mas íntegro y fiel a sus ideas y a sus letras. Una víctima más de la intransigencia y la estupidez humanas. Una Poesía especial que siempre será recordada.


Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada,
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

(De 'El Herido II' -El hombre acecha-)


(NOTA: los poemas completos de Miguel Hernández serán añadidos próximamente a la sección 'Célebres Poemas')

6 comentarios:

  1. Estupendo recorrido biográfico, monsieur. Merece la pena conocer la vida del poeta además de su obra.

    Buenas noches

    Bisous

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    1. Merci, Madame.

      Siento el retraso en la respuesta, llevo desconectado una semana; me dispongo a leer esta noche con tranquilidad sus últimas entradas, ya le comentaré.

      Bisous, madame.

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  2. Felicidades por este recorrido, amigo Pedro. Se nota el entusiasmo que te produce la poesía de Miguel Hernández, al tiempo que consigues que nosotros queramos volver a releerlo inmediatamente. Eso es todo un logro.

    Pasa una buena noche. Un saludo.

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    1. Muchas gracias por vuestras palabras, me halaga que os inciten estas entradas a recordar a uno de nuestros mayores poetas. La verdad es que la serie n ome está quedando del todo como me gustaría, por la falta de tiempo más que nada, me estoy dejando muchas cosas en el tintero, aunque así puedo recuperarlas más adelante.

      Un saludo, después os leo.

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  3. Un placer leer tu artículo sobre un gran poeta como Miguel Hernández, Pedro.
    Una mirada lúcida adentrándose en cada rincón de su vida y su poética.
    Gracias por homenajearlo así!
    Abrazos.

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    1. Muchas gracias por tus palabras, Filan, es un placer para mí y una alegría verte por aquí. Me alegra que te guste la serie de Miguel Hernández, pronto pasaré por el foro.

      ¡Un saludo!

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